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Diciembre 22, 2007

NO QUEME EL CEDERRON, GRÁBELO

 (Artículo publicado en El Informador, el día 02 de enero de 2008. Para leerlo, dé clic aquí)

 Una monja de una congregación me contó que la madre superiora pidió a una hermana que fuera a una librería y le comprara un disco compacto en blanco. La hermana fue a la papelería, compró el cederrón y lo llevó a la madre superiora. “Madre, aquí tiene el cidí que me encargó”, dijo la monja. “Colóquelo en el escritorio para luego quemarlo”, contestó la madre. La hermana, contrariada, le replicó: “Madre, ¿Por qué lo va a quemar si está nuevo?”.

 

Está muy de moda el uso del verbo “quemar” para indicar la acción que un usuario de ordenador personal ejecuta al pasar información a un cederrón o disco compacto. ¿De dónde se deriva el uso del verbo “quemar” en lugar del verbo grabar? Este sentido de “quemar” es la traducción del verbo inglés “burn” que en el contexto  de la informática significa grabar información en un disco compacto. Con la popularización de las grabadoras de cederrón para los ordenadores personales, entre los usuarios de PC se popularizó el uso de “burn” debido tal vez a que la grabación se hace aplicando un rayo laser sobre la superficie del disco compacto. Cuando el rayo laser impacta al disco, se produce mucho calor y el disco sale caliente al tacto. Es por este efecto físico que en inglés se usa el verbo “burn”, quemar, para indicar la acción de grabar información en un disco compacto.

 

En la jerga de las nuevas tecnologías hay quienes prefieren el uso  de “quemar” en lugar de nuestro verbo “grabar” por la tendencia a la moda y por  esa apertura de nosotros los latinos a todo lo que viene del mundo anglosajón. Este fenómeno semántico se conoce como calco semántico. Consiste en traducir la palabra extranjera a la lengua materna pero conservando el sentido de la palabra extranjera. De esa forma la palabra equivalente en la lengua materna adquiere un sentido que no posee originalmente.  Por ejemplo, la palabra española  “agresivo” es un calco lingüístico del inglés “aggressive” cuando significa “audaz, dinámico, emprendedor, enérgico”; de igual forma “quemar”, es un calco del inglés “burn” cuando tiene el sentido de grabar información en un medio magnético. En español, el sentido original del verbo quemar indica destrucción de la materia a través del fuego: “El campesino quemó el monte”; “Esta tarde quemaré la basura”. El Diccionario de la Real Academia Española registra 23 sentidos del verbo quemar y ninguno de éstos se refiere a la acción de grabar. En el mismo diccionario, el verbo grabar tiene el siguiente significado: “Captar y almacenar imágenes o sonidos por medio de un disco, una cinta magnética u otro procedimiento, de manera que se puedan reproducir.”

 

Para concluir, considero que debemos utilizar el verbo “grabar” en lugar de “quemar” debido a que el verbo español “grabar” se adapta bien a la nueva tecnología de grabación puesto que lo que se comunica con el verbo no es el cómo se graba (con calor o no) sino el hecho o acción básica de pasar información a un dispositivo de almacenamiento, sea cinta, disco flexible, rígido o compacto. Razón tenía la monja en protestar porque la madre superiora iba a quemar el cederrón.

Diciembre 13, 2007

LA MÚSICA Y SU INFLUENCIA LINGÜÍSTICA

La música influye ideológicamente en las personas. A través de ella se difunden en las masas comportamientos, creencias y actitudes frente al mundo y la vida, los cuales no siempre son los mejores. Buena parte de los antivalores de nuestra juventud se difunden sutilmente a través de la música de moda. Además de valores y comportamientos, la música contribuye también a influir lingüísticamente en quienes la escuchan. Las canciones de moda, tal vez por llegar a las personas a través de los medios masivos de comunicación, influyen en la forma de hablar, en los términos y expresiones que se usan. El ciudadano promedio considera a los medios masivos de comunicación como la radio y la televisión, modelos a imitar en cuestiones diversas como ciertas actitudes ante el mundo y el uso de la lengua española, tal vez por la complejidad tecnológica de estos medios manejan y su uso generalizado. Esta confianza de los ciudadanos en los mensajes que aparecen por los medios como la radio puede ayudar a difundir comportamientos lingüísticos no apropiados, alejados de los usos considerados adecuados en la lengua española. Recuérdese cómo Oscar de León, en su célebre canción, “Llorarás”, difundió –y todavía difunde- el uso de la expresión “darse de cuenta” la cual es incorrecta frente a “darse cuenta”, que es la expresión ampliamente aceptada. Además de la sobredimensionada importancia de los medios masivos de comunicación, lo que más contribuye a difundir los errores en el uso del español es la repetición constante de las canciones cuando éstas son éxitos del momento. Esto es lo que ha sucedido en la actualidad con algunas canciones representativas del vallenato de la nueva ola, las cuales han difundido el uso incorrecto de ciertas expresiones del español. Entre éstas tenemos el dequeismo y las incorrecciones en el uso de los verbos en el modo subjuntivo. La exitosa canción “La colegiala” contribuye a difundir un error en el uso del español cuando dice: “yo sé bien DE QUE tus padres a mi no me quieren porque soy cantante”. Este error es conocido como dequeísmo. Consiste en el uso inadecuado de la preposición DE antes de la conjunción relativa QUE cuando esta conjunción introduce una oración subordinada sustantiva como complemento del verbo de la oración principal. El verso correcto quedaría así: ““yo sé bien QUE tus padres a mi no me quieren porque soy cantante”. Aquí la conjunción relativa QUE tiene la función de introducir una oración subordinada que funciona como complemento directo de la inflexión verbal “sé”. Generalmente se acepta el uso de la preposición DE antes de QUE cuando antes de esa preposición aparece un sustantivo: “Tenía la sospecha DE QUE algo iba a salir mal” o “Lo agobiaba idea DE QUE podría perder las elecciones”. Otros errores frecuentes se presentan en las canciones “No aguanta” y “El estanquillo”. En el caso de “No aguanta”, se presenta una falta de concordancia en los tiempos verbales en el siguiente verso: “Te apuesto que si yo viviría borracho/Te dirían tu novio sí es un buen muchacho”. En este caso, la incorrección se presenta en el uso de la inflexión verbal “viviría” después del SI condicional. Para no hacer más extensa la explicación, digamos que después del condicional SI se utilizan verbos en pretérito imperfecto de subjuntivo, es decir verbos de las formas viviera o comiera. La forma correcta de este verso sería: “Te apuesto que si yo VIVIERA borracho/Te dirían tu novio sí es un buen muchacho”. La canción “El estanquillo” presenta un error de concordancia en el tiempo verbal cuando dice: “me siento el bolsillo lleno/ como si yo hago la plata”. En este verso se maneja mal el verbo después de la expresión comparativa “como si”. Después de esta frase siempre se utiliza un verbo en tiempo pretérito imperfecto del modo subjuntivo ya que este modo indica acciones no reales; es decir, verbos del tipo hiciera, viniera, corriera, etc. Al realizar la corrección, este verso quedaría de la siguiente manera: “me siento el bolsillo lleno/ como si yo HICIERA la plata”. Se puede creer que estos errores son debidos a la llamada “licencia poética” que permite a los escritores violar ciertas reglas en busca de la musicalidad del verso. No obstante, los casos aquí presentados no parecen ser una expresión de este recurso. Señores compositores y cantantes, conviene esmerarse en revisar los textos de sus canciones para no difundir masivamente usos inadecuados del español, dada la gran influencia que la música tiene en el comportamiento social y lingüístico de las personas.